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on miércoles, 30 de septiembre de 2015

Jueves 1 de octubre 2015 | Lecturas Devocionales para Damas | Abuso doméstico -1



Luego que clamaron a Jehová en su angustia, los libró de sus aflicciones. Salmo 107:13

La violencia doméstica no solo incluye golpes, puntapiés, empujones y otros maltratos físicos, sino también insultos, celos, sospechas, comportamiento controlador y aislamiento.
Es difícil creer que mujeres independientes y exitosas estén sufriendo este tipo de violencia. A menudo pensamos que ocurre solo entre las clases pobres y marginadas, pero la violencia doméstica se da en todas las clases sociales, razas, culturas y nacionalidades. Hombres, mujeres y niños son víctimas de este mal, pero son las mujeres quienes sufren más abusos.
Algunas de las señales típicas de abuso doméstico son:

Humillación: En una relación tóxica, el esposo tiende a disminuir emocionalmente a su esposa. La humilla en público o en privado, luego se justifica y le dice que merece el maltrato porque ella no vale nada.

Control: Si el esposo llama constantemente a su esposa para saber lo que está haciendo, es señal de celos y desconfianza. El hombre controlador, a menudo, le grita a su esposa y le limita el uso del dinero. También la amenaza con suicidarse si lo deja. La aísla de familiares y amistades, para que ella no tenga apoyo emocional de nadie más que de él.

Golpes y violaciones: Generalmente el tipo de violencia doméstica más conocido es el que incluye golpes y violaciones sexuales. Según las estadísticas de los asesinatos de mujeres, del cuarenta al cincuenta por ciento son perpetrados por sus propios esposos, compañeros y novios.
Si usted sufre de violencia doméstica, intente ponerle fin, aunque le resulte difícil. Busque ayuda de familiares, amigos o de la policía. Las mujeres en general tienden a ser ingenuas y vulnerables en el terreno emocional. Creen en las promesas y las amenazas de los hombres. Aceptan las culpas que los maridos les imputan, cuando algo no anda bien en el hogar. El Salvador sufre cuando sus hijas son maltratadas, y las invita a llevarle sus cargas con estas dulces palabras: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat. 11:28, 29).— Ruth A. Collins.

Tomado de: Lecturas Devocionales Para Mujeres 2015: Jardines Del Alma
Recopiladas por: Diene De Aguirre 
Cortesía De Club Ja Adventista Internacional
Generación En Conexión Con Jesús.
Disfrutenlo...Maranatha!!